miércoles, 17 de enero de 2018

TITULARES 17 ENERO

(Revista de prensa)

El deceso a los 93 años de Pedro Balañá, propietario de de la Monumental de Barcelona y último empresario taurino de un apellido histórico en la fiesta llena los titulares hoy.  

ABC: Muere a los 93 años Pedro Balañá Forts, dueño de la Monumental de Barcelona. Heredero de un imperio taurino, de cines y teatros, mantenía el sueño de volver a dar toros en la Ciudad Condal.
EL MUNDO (Carlos Abella): Pedro Balañá: el último vestigio taurino de una gran casa empresarial.
LA RAZÓN (Patricia Navarro): Muere Pedro Balañá, del esplendor a la prohibición de los toros. Dueño de la Monumental de Barcelona, cines y teatros en Cataluña fallece a los 93 años de edad. Quien hizo de Barcelona la capital del toreo.
EL PAÍS: Fallece a los 93 años el empresario Pedro Balañá.
LA  VANGUARDIA.COM (EFE):: Fallece a los 93 años Pedro Balañá, propietario de la Monumental de Barcelona.
EL PERIÓDICO: Muere Pere Balañá, empresario de cines y teatros y dueño de la Monumental. El empresario ha fallecido a los 93 años en Barcelona y su funeral tendrá lugar el jueves en el Tanatori de Sant Gervasi
EL NACIONAL.CAT: Muere el empresario taurino y de espectáculos Pere Balañá a los 93 años.
EUROPAPRESS: Muere el empresario de cines y teatros Pere Balañá a los 93 años.
DIARIO DE JEREZ (F.O): Fallece a los 93 años el empresario taurino catalán Pedro Balañá Forts
Propietario mayoritario de la plaza de toros de Jerez, dirigió la explotación del coso de la calle Zaragoza hasta la temporada 2007.
ALTOROMÉXICO.COM: Muere el empresario Pedro Balañá Forts. Descanse en paz.
MUNDOTORO.COM: Dueño de la Monumental de Barcelona. Fallece en Barcelona el empresario Pedro Balañá Forts.
BURLADERO.TV (Jorge Arturo Díaz Reyes): Muere Pedro Balañá Forts, dueño de la Monumental de Barcelona. Heredero de un imperio taurino, de cines y teatros, mantenía el sueño de volver a dar toros en la Ciudad Condal. 

martes, 16 de enero de 2018

PLAZA HEROICA - VIÑETA 237

Viñeta 237

Plaza heroica
Por Jorge Arturo Díaz Reyes. Cali, 16 de enero 2018

Si hay una plaza de toros que merezca ese título sería la Santamaría de Bogotá. Durante seis años atacada sin clemencia por abigarradas fuerzas fanáticas e inquisitoriales.

Por alto y por bajo, intolerantes de diversa condición, han descargado contra su razón de ser todas las formas de agresión, legales e ilegales. No han escatimado; del insulto al anatema, del escupitajo a la bomba, del grito callejero a la campaña mediática, del motín al parlamento. Pretextando siempre su “piedad” irracionalista, la han profanado, destruido su museo y perseguido su feligresía.

Como Cartagena de Indias “La heroica”, que en 1741 derrotó el asedio de la flota más poderosa de aquel tiempo, la Santamaría se ha mantenido firme y desde el sábado reanudará el culto fundacional.

Aquella, resistió dos meses largos capitaneada por un aguerrido soldado guipuzcoano al que la guerra solo había dejado medio cuerpo. Esta, lo ha hecho más de un lustro, defendida por un joven abogado payanés, resistente civil, quien ha librado la batalla en las cortes. Hasta hoy con éxito.

No solo es la lucha por nuestra cultura, dice, es por la libertad y el derecho humano. Eso la hace irrenunciable.

El almirante inglés Vernon que traía en sus barcos medallas conmemorativas de una victoria segura, tuvo que guardárselas y regresar vencido hace 276 años. Los antitaurinos de acá, todavía no. Su ofensiva sigue con el proyecto de ley prohibicionista, rastro de un renunciado ministro del interior, para cuya consideración el congreso, preocupado por cosas más importantes, ni siquiera se dignó hacer quórum el pasado diciembre.

Tres novilleros, frente a utreros del ganadero español Jerónimo Pimentel, criados a 42 kilómetros de la plaza, reabrirán la temporada en cuatro días. Luego, se darán corridas de toros los domingos, hasta el 18 de febrero, cuando El Juli alternará mano a mano con el primer espada de Colombia, Luis Bolívar.

Bogotá refrendará su tradición un año más. Esperamos qué en paz, como manda la Constitución. El antitaurino alcalde Peñaloza es responsable. Quiera que no.

lunes, 15 de enero de 2018

TITULARES 15 ENERO

(Revista de prensa)

El celebradísimo cierre de la Feria 63 en Manizales, con Ponce, El Juli y el ganadero en hombros ocupa titulares de los medios taurinos.  
  
Ponce y Juli, Manizales. Fotos: Cafo Ossa
ABC: Enrique Ponce hace historia e indulta el toro número 50 de su carrera. El maestro de Chiva salió a hombros con El Juli en la última corrida de la feria de Manizales.
EL MUNDO (Víctor Diusabá): Ponce y El Juli triunfan a lo grande en Manizales.
LA RAZÓN (V.D.): Ponce enloquece Manizales y El Juli no se queda atrás.
EFE: Ponce y El Juli, puerta grande en Manizales.
EL COMERCIO (Gustavo Ruiz Álvarez): Histórico cierre de feria: Ponce y El Juli a hombros con el ganadero.
EL TIEMPO (Jorge Arturo Díaz Reyes): Final apoteósico.
MUNDOTORO.COM (Alberto Lopera): Colosales Ponce y El Juli. MANIZALES En hombros en competido mano a mano.
BURLADERO.TV (Jorge Arturo Díaz Reyes): 7ª Manizales. Apoteósico cierre. Plaza llena.
PORTALTAURINO.NET: Manizales indulto, triunfos y toros impresentables en mano a mano.
ANTENA 2 (Julián Parra): Ponce marcó diferencia en mano a mano.
CRONICATORO.COM (Jorge Arturo Díaz Reyes): Derroche de toreo.

sábado, 13 de enero de 2018

MANIZALES / 7ª DE FERIA

Derroche de toreo
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 13 18

Plaza llena. Todos a hombros. Ponce con cuatro orejas, El Juli solo con dos por pinchar sendas faenas y el ganadero con un indulto y todos los arrastres aplaudidos. Apoteósico final tuvo la feria.

Juli, Gutiérrrez y Ponce.Foto: Cafo Ossa
La Monumental fue un volcán desde la primera suerte hasta que los protagonistas abandonaron el ruedo en andas. La reedición del mano a mano celebrado hace dos años resultó un acierto rotundo para la empresa. Abarrotaron los tendidos, aficionados y notables, medios de todo el país y fuera de él, para vivir el epílogo feliz de la feria, que ya es casi siempre una certeza triunfal.

El clima fresco, pero seco también contribuyó, y Ponce venció. Tenemos que decirlo así, pues los mano a mano son por definición competitivos. Pero no lo hizo por que cortó más orejas, pues al final eso explica poco, sino por el contraste que la exquisitez fluida de su tauromaquia, marcó frente al toreó poderoso y visceral del más arrimado Juli. Ambas versiones válidas por supuesto para el público. Los coros rugientes de ¡Pooonce! y ¡Juli - Juli!, en sus respectivos turnos lo manifestaron.

El encierro de Ernesto Gutiérrez, muy cómodo, parejo y colaborador. De comedido peso y apretadas puntas, negro todo, embistió con diversa codicia y clase, pero encima con una repetición y un fondo casi que inagotables. Desde “Canario”, el primero, indultado, hasta “Espumoso”, el sexto, fueron ovacionados. No picados, también es cierto. Bueno, al fin y al fin y al cabo, esa suerte no goza de simpatías por acá. Como tampoco hoy el tercer par. Blandeó el quinto, pero recibió sabia terapia y se sostuvo. Algunos escapistas que buscaron las tablas, fueron capturados por las muletas.

En resumen, muy en el tipo y el talante de la ganadería, pero más en el concepto local que es propio y no se parece a ninguno. “El toro de Manizales”. Lo dice claramente la total aprobación de la clientela, el orejerío amputado, que de haber atinado más los estoques hubiese sido total, y, claro, los honores al ganadero. Con material tan propició los dos maestros eximidos de lo épico se entregaron a lo estético, cada uno a su estilo, y la música de las faenas excepcionales y de las otras no cesó en toda la tarde.

Enrique Ponce, abrió su libro gordo y eso hubiese sido suficiente quizás, pero además desbocó su inspiración. Tres faenas de consonante y delicada tesitura, en las que la lentitud, la secuencia, el dominio y el inmaculado temple alternaron las suertes fundamentales con improvisaciones y variantes floridas. Verónicas genuflexas, largas cordobesas, poncinas y condesas a pedido de aficionados, naturales de rodillas, remate del último tercio con el capote, simulación de la suerte de recibir despachando al indultado directo a la puerta de toriles... Hizo lo imaginable y lo inimaginable con una facilidad pasmosa, convirtiendo de salida la plaza llena en un manicomio. Cortó cuatro orejas y no fueron seis por un lapsus con la espada.

El Juli, quién lo creyera, pareció acusar el peso argumental de su alternante. Se le notó vehemente toda la tarde, ansioso de superar la apuesta y eso terminó afectando el desparpajo proverbial de su toreo y su gran eficacia estoqueadora. No hay otra explicación para haber pinchado dos faenas que pese a no haber tenido la naturalidad de sus mejores creaciones eran de triunfo indiscutible. También tiró de repertorio. Tapatías, en respuesta a un grito salido del tendido alto, lopecinas espectaculares, cartuchos, luquesinas y fulminó al cuarto por arriba ganando sus únicas dos orejas. A los otros no les atinó de una, ni recibiendo ni al volapié. Sin embargo, la plaza se le rindió sin reato, con no menor pasión que a Ponce. Los coros de ¡Torero! ¡Torero! Y los cantos fueron para los dos.

Al final salieron ambos a hombros, acompañados de Miguel Gutiérrez, el hombre que cría el toro sobre el cual la afición de Manizales ha levantado su credo.   

FICHA DEL FESTEJO
13 de enero 2018. Monumental de Manizales. 7ª de feria. Sol y nubes. Lleno. Seis toros de Enesto Gutiérrez, en el tipo de la casa, parejos, cómodos de cara, nobles y con mucho fondo. Indultado el 1º “Canario” Nº 107, negro, cuatreño de 498 kilos. Los demás aplaudidos Enel arrastre.

Enrique Ponce, dos orejas simbólicas, dos orejas y vueltta.
El Juli, saludó tras petición de vuelta, dos orejas y palmas.

Incidencias: Saludaron Ricardo Santana y Jaime Mejía tras parear al 4º. Al terminar la corrida salieron a hombros Enrique Ponce, El Juli y El ganadero Miguel Gutiérrez.  

viernes, 12 de enero de 2018

MANIZALES / 6ª DE FERIA

Belleza sin fin
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 12 18

Roca Rey corta una oreja al sexto tris, de Santa Bárbara. Castella saluda tras la faena de la tarde. El manizaleño Arcila, es ovacionado por partida doble. Bello encierro de poco fondo.
 
Manizales. Foto: Cafo Ossa
Juan Bernardo Caicedo, trajo a Manizales el encierro mejor presentado de lo que va en la temporada colombiana. Seriedad, lámina, cuajó, romana, simetría, finas armas y encastado juego, pero se apagó en los finales. Saltaron siete al ruedo. Pues de manera inexplicable, cuando el sexto, un tío daba una larga y brava pelea con los dos pitones abajo, arriñonado, con el caballo en el aire y a punto de romper la puerta de cuadrillas, los enemigos de la suerte de varas, hicieron mayoría, vejaron a Reynerio Bulla e intimidaron al palco que lo cambió sin saberse porqué. Saliendo otro tío, negro, que tampoco les gustó y al que acusaron de burriciego. Al final un sobrero anovillado de Santa Bárbara, manso, parado y blando cerró la corrida en medio de gran predicamento. Trapío y varas ya no son de consumo. Qué pesar.

Pese a los goterones, lo que terminó tan lánguidamente, tan desilusionantemente, comenzó y transcurrió muy bien. Sebastián Castella, recibió a “Bonito”, lo era, negro, muy astifino, que se enceló en el caballo de Nieto, y luego fue pareado con brillantez por Viotti. Cinco estatuarios, recorte, cambio, natural y pecho fueron como una estrofa de apertura.  Muy rimada, muy coherente y torera. Había toro, bravo y noble. Fue y volvió tras la pañosa, una y otra vez. Aguantaba el francés y templaba trazando los viajes con la figura vertical y la mano abajo. Por la diestra y por la siniestra, en una faena plantada, pulcra y contenida mientras los compases de “Puerta grande” marcaban el tranco del buemozo juanbernardo. Curiosamente, la parroquia siguió con cierta frialdad la rigurosa lidia. Por desgracia el toro se lesionó y perdió acometida. En medio de silencio reverente, la igualada meticulosa desembocó en media estocada trasera y un descabello barrenado que deslustraron todo. Pero ahí quedo eso. El arrastre se fue aplaudido y Sebastían saludó contrito la ovación.

El cuarto, castaño, salpicado, capirote y bociblanco. Un retrato.  Un regalo a la vista, fue a menos. Las cuatro verónicas y la media, y los seis muletazos sentado en el estribo, con la espalda contra las tablas y pasándose las puntas por abajo confluyeron en un pase de pecho y un jaleo que parecía el anuncio de algo grande. Mas no. Tras la primera serie derecha, la mansedumbre afloró, la brega se hizo sosa y la estocada trasera y desprendida hizo tardó efecto.

José Arcila, volvió a su patio para la única corrida que le dieron en la temporada grande nacional. Jugó esta carta prodigándose con ambos toros. Uno que terminó soso a morir y el otro bravucón. Al segundo, brindado al cielo con un gesto de interrogación a su amigo por el suicidio, le aguantó más que al quinto, al cual llevó siempre perdiendo pasos. No lo dejó estar. Pero su primera faena fue encomiosa, honró el brindis y de no haber sido por la poca transmisión del animal y el pinchazo habría tocado pelo, pues pegó un estocadón de premio. Al otro, viendo sus ilusiones perdidas y negado a irse sin historia le entró a matar a mano limpia, sin muleta, pinchando y siendo cogido feo. Volvió a igualar y a tirar el trapo para dejar un bajonazo contrario y ser cogido de nuevo. Dos veces le sacaron al tercio para ovacionarlo.

Andrés Roca Rey, porfió sin esperanza contra la renuncia del tercero. Lo más brillante fue el quite de nicanora, cinco gaoneras muy toreadas y una larga de cartel. Después, lo dicho, una estocada buena y algunas palmas agradecidas. Tras el sainete montado, una vez más por Usía, con la devolución del gran sexto, y del serio sexto bis, el peruano estuvo ahí, de a uno en uno con el juvenil manso y blando de Santa Bárbara que había sido excluido de la corrida el domingo. Arrimado al inmóvil y mirando al público jaranero. La espada cayó trasera, el pocacosa se echó y su señoría sacó su pañuelo orejicida.  
   
La tarde tuvo muchas incidencias y en ellas la presidencia tomó protagonismo. Hasta con su rara costumbre de leerle a la concurrencia fragmentos del reglamento por el altavoz, para justificar sus decisiones. Otra innovación curiosa.

FICHA DEL FESTEJO
Viernes 12 de enero 2018. Monumental de Manizales. 6ª de feria. Lluvia y nubes. Lleno. Siete toros de Juan Bernardo Caicedo,  6º y 6º bis devueltos, muy bien presentados, astifinos, con lámina pero poco fondo. 6º tris de Santa Bárbara, de aspecto anovillado, manso y blando. Aplaudido el bravo 1°.
Sebastián Castella, palmas y silencio.
José Arcila, saludo y saludo.
Andrés Roca Rey, palmas y oreja.   

Incidencias: Saludó Jean Viotti tras parear al 1º.

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jueves, 11 de enero de 2018

MANIZALES / 5ª DE FERIA (Festival)

Bolivar apasiona, Ponce hipnotiza
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 11 18

Luís Bolívar desatado hace indultar el quinto. Ponce da un lírico recital solo no entendido por el palco, que también damnificó a Castella ganándose una bronca. Todos a fondo por los niños enfermos.


Bolivar. Foto: Cafo Ossa
El festejo, a tope, comenzó con 53 minutos de retraso por la procesión y la liturgia. Nadie se mosqueó, la causa era noble. Los machos de Ernesto Gutiérrez, encastados pero muy diversos de facha y talante dieron opciones para todos los gustos y diversas lidias. El sexteto de matadores lo tomó a pecho y ninguno se ahorró. Comencemos con el triunfador.

Luis Bolívar, tuvo en el quinto, “Misionero” Nº 125, de 418 kilos, negro capacho, material para largo. Era de muchos pies quizá le faltaba un tranco y le sobraba revoltura, pero repetía y repetía codicioso transmitiendo. El caleño que lo había recibido con larga de rodillas, se fajó con él de tú a tú, en una lidia rauda, pero templada que a como avanzó fue dándole la supremacía para extenderse con series naturales de alto contenido que pusieron a sonar el pasodoble de las faenas excepcionales. La plaza era un vórtice de pasión. La faena seguía y seguía sin tregua. De parte y parte. El grito de ¡Torero! ¡Torero! y la petición de indulto se generalizaron. El presidente indultó y el ernesto fue dejado en la puerta de toriles con la última tanda, para dar paso a las dos simbólicas y una vuelta muy alborotada.

Enrique Ponce, había abierto plaza con una res de aspecto eraluno, la menos voluminosa y ofensiva de la noche además ostentosamente despuntada. A cambio fue pastueña e inagotable. La dicha con la hermosura. El artista mayor y la res artista. Una exhibición de toreo sinfónico, libre de amenazas. La representación de lo bello sin lo épico. El arte por el arte. Y la gente como loca. Desde las verónicas hasta el descabello, todo sin mácula, parando templando, mandando, ligando y cargando con desmayo, sin desmayo. El toreo redondo, circular y en noria. Fundidos los dos en uno. Sonando el “Feria de Manizales” a todo timbal. La estocada tris pasada sí, no hizo efecto, pero el descabello fue certero. Y la oreja impar irritó a la extasiada masa que después de agasajar al maestro se las cobró a Usía.

Pepe Manrique, anduvo más al unipase que al pase. Sin embargo, con continuidad. La toco y me voy... y vuelvo. Los devotos coreaban. A la salida de un muletazo perdió la cara, fue cogido y al ser levantado iba muy dolido de una mano (posible fractura). El agresor fue dado de baja por Ponce con un bajonazo y una estocada arriba.

El Juli, recibió un áspero que venía de largo y así, dándole distancia, lo pasó y lo pasó con beneplácito julista, y un tenor que actuó toda la noche, cantándole “Granada” por los altavoces. Pero la verdad sea dicha, bastante lejos de su arrolladora tauromaquia. Un pinchazo y una espada honda le valieron el saludo.

Sebastían Castella, brindó a la familia de Andrés de los Ríos y se puso de inmediato por encima de los apremios y avilanteces del cuarto. Los manizalitas que lo consideran propiedad privada le jaleaban a morir. Usía le ordenó primero la operática aria de los toreadores, de Bizet, y luego se lo cambió al excepcional, que ya suena más aquí que “La pollera colorá”. Esta noche tres veces. La espada desprendida tuvo tardo efecto. El francés esperó contemplativo, sonaron dos avisos, hasta que rodó sin puntilla. Se vino la petición de peluda, furiosa, casi unánime y su señoría se hizo el loco. Desatando la bronca tras la tumultuosa vuelta de desagravio.

A Roca Rey, le cambiaron el 6° porque se lesionó y en su lugar le sacaron un desganado feucho por el cual no se daba un peso tras los dos primeros tercios. Qué va, a este le sirven todos, le halló la distancia y lo puso a embestir, pa´llá y pa´cá. Y cuando se paró se le arrimó y lo exprimió. Una estocada traserilla y un descabello oportuno iniciaron una leve petición desatendida que quedó en palmas al peruano.

Salimos casi a las cuatro horas de haber entrado. ¡Con un frió! Pero todos íbamos contentos. Hasta los más refunfuñones. Se nos notaba. Para que vamos a decir que no.

FICHA DEL FESTEJO
Jueves 11 de enero 2018. Monumental de Manizales. 5ª de feria (Festival nocturno). Noche seca y fría. Lleno. Seis machos de Ernesto Gutiérrez, encastados de juego distinto Indultado el 5º “Misionero” Nº 125 de 418 kilos, negro capacho.
Enrique Ponce, oreja
Pepe Manrique, cogido pasa a enfermería
El Juli, saludo
Luis Bolívar, dos orejas simbólicas 
Sebastía Castella, vuelta tras dos avisos
Roca Rey, palmas

Incidencias: Saludaron, Emerson Pineda en el 4º, y “El Piña” y Ricardo Santana en el 5° Raúl Morales tras parear al segundo.

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miércoles, 10 de enero de 2018

MANIZALES / 4ª DE FERIA

Triunfal debut de Román
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 10 18

El valenciano vino, vio y convenció cortando las dos orejas al toro de su debut en Colombia. Los nacionales Leandro de Andalucía y Juan de Castilla no superaron las dificultades del encierro de Kike Álvarez.
 
Román. Foto: Cafo Ossa
Román, vestido de corinto y oro, entró y salió de la Monumental por la puerta grande. Su toreo fresco, juvenil y alegre sintonizó perfecto con la nobleza del segundo Paispamba, pero más con la simpatía de la clientela que lo adoptó desde su primer florido recital de capa. Cuatro delantales, tres chicuelinas y una brionesa de saludo; y de quite, después de que “Curro” descabalgara a Efraín Ospina, tres talaveranas, una gaonera, una caleserinas y una larga XL. La soleada plaza, casi llena explotó de gozo bajo el cielo azul. Como para no ser menos Raul Martín se luce con los palos y saluda.

Las dos rodillas en tierra, la muleta por delante y cuatro derechazos engarzados con dos más de pie y uno de costado largando por alto echaron más leña en el fogón. Dos tandas más derechas, abrochadas de un temple admirable ya que la cornamenta era inquieta. La música se sumó al barullo y todo fue una rumba. Naturales, obligados, capeínas, kikrikís y un cambio repentino por la espalda salpicaron la faena de notas felices.

Todos a voces, nadie distraído, nadie aburrido. A la salida de un circular invertido el negro aprieta, pero resuelve sin descomponerse. Cuatro manoletinas y uno final de pecho igualan para quizá lo mejor de la faena, esa estocada entrando de frente y aclamada con estruendo, que rodó al muy encastado Paispamba. El presidente se sumó a la fiesta y tiró los dos pañuelos, de una. Bien. Manizales era una fiesta. La vuelta triunfal con mucho ruido y cosas, le tiraban de todo, hasta el bastón.

Salió también a por las dos del quinto que tumbó a Viloria y se puso el ruedo de ruana en el segundo tercio. Pero era manso y bronco. No se ahorró, por él no fue que la faena no remontó. Ni siquiera el brindis al tendido joven que le alentó con alma, vida y corazón pudo ayudar. Además, el malo se tragó un estocadón en la cruz obligando a dos descabellos y el aviso que sonó al tiempo que doblaba. Pero ya el triunfo no se lo quitaba nadie.

Leandro de Andalucía, tiene hechuras e intenciones toreras, pero su tauromaquia no dio para meter los dos mansos y la parroquia en la canasta. Lucho por ponerse, pero no. Al primero le pegó dos pinchazos, un espadazo completo y tres golpes de descabello que merecieron clarinazo y al cuarto un fierrazo caído.

Juan de Castilla, no tuvo mejor fortuna con su lote. Uno soso, tardó y mansurrón y el otro, el jabonero sexto, que dio una espectacular pelea en la vara de Hildebrando Nieto, sacando el caballo a los medios y encelándose largamente con la cara baja. Pero ahí dejó toda la bravura. Después sus caminatas mansas fueron tratadas a distancia considerable por el paisa que no se confió nunca. De remate, estocada bien ejecutada que salió por el brazuelo y no hizo efecto necesitando cruceta.

El encierro de Paispamba, bien presentado, con decorosa romana y digno armamento, trajo poder. Que lo digan los fortachos Ospina y Viloria que mordieron polvo. Todos fueron al caballo y pelearon por su divisa, pero como decía, ahí, en el peto, dejaron la bravura. Destaca, mas no salva, el ovacionado segundo.

FICHA DEL FESTEJO
Miércoles 10 de enero 2018. Monumental de Manizales. 4ª de feria. Sol. Casi lleno. Seis utreros de Paispamba, bien presentados y broncos y encastados en manso. Ovacionado el 2º.
Leandro de Andalucía, silencio tras aviso y silencio
Román, dos orejas y palmas tras aviso. 
Juan de Castilla, silencio y silencio.

Incidencias: Saludó Raúl Martín tras parear al segundo y HernandoFranco “El Popis” tras parear al 4º. Al terminar la corrida Román salió a hombros.

MANIZALES 3a DE FERIA

Una tarde atroz
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 9 18

Bajo el aguacero la novillada, tercer festejo de la feria, comenzó con media hora de retraso, fue suspendida tras la lidia del segundo y reanudada inexplicablente veinte minutos después. Fresneda cortó una oreja del tercero y dejó vivo el sexto. Muy serio encierro de Achury Viejo.
 
Bedoya. Foto: Cafo Ossa
El errático proceder del palco se sumó al frío y al agua para en una tarde oscura y lúgubre sobre un ruedo imposible alargar un espectáculo sin razón de ser. El día había comenzado con la trágica muerte del matador manizaleño Andrés de los Ríos y la horrible tarde pareció signada por ello.  

Destacó sí, la sería presencia del encierro. Negros, armados, astifinos y veletos, denunciaban su raigambre condesa. Musculosos también y con alzada, aparentaban más peso del anunciado en las tablillas. Fieros saltaron al anegado ruedo y bajo una cortina de agua fueron por capotes petos y muletas. Más raza que humillación, más codicia que nobleza, pero repetidores y dispuestos a vender cara la vida. Todos, quizá, salvo el tercero, se apagaron en los finales cuando no se rajaron francamente, como el quinto y el sexto que terminaron atrincherados en la barrera. Su poder y acometida en los primeros tercios agregaron dramatismo.

Sebastián Cáqueza, que tiene vocación de arte quizá terminó siendo el más perjudicado por las condiciones de la tarde. La lluvia el suelo jabonoso, los trapos ensopados y el talante difícil de su lote conspiraron contra sus deseos de parar, templar y ligar. Despachó al primero de estocada limpia y al cuarto con pinchazo y un espadazo delantero y desarmado, siendo silenciado por partida doble.

Andrés Bedoya, amigo personal del suicida, quisó convertir su actuación en un homenaje a muerte. En los momentos más duros del diluvio que caía sobre la Monumental tomó todos los riesgos. Raudas verónicas genuflexas y erectas y con la muleta, derechas, ayudados, naturales y pechos, matizados con desplantes de rodillas en una brega caótica pero respetable. El paisanaje acompañaba conmovido. Se tiró con todo a las agujas y el estoque hizo guardia. Luego la hoja entró completa pero no evitó el aviso. Con el quinto que tomó dos varas, dobló hasta los medios donde la pelea se desordenó en arreos, trompicones y banderazos. Cuatro en hueso, fierrazo hondo y otro aviso

Santiago Fresneda, hijo de Gitanillo de América es diferente a su padre, pero no tanto. Heredó sin discusión su gusto por la bullición y el efecto que conectan con el püblico. Quizá lo más torero fue su quite por navarras al noble tercero, “Carabelero”. Desde ahí, la clentela fue suya. Los pases de diversa marca, dispensados a destajo y en cantidad consiguieron calentar la grada. Quizás a los puristas no. Pero el estocadón valió por sí solo la oreja. El sexto lo brindó a su padre. Venía por el triunfo redondo, mas el Rocha que tenía un altar de Corpus en la testa se aculó en las tablas y no se dejó matar.

Ya de noche la cosa terminó en un largo sainete para llevar a “Marinero” hasta el toril. La estoica concurrencia regresó mojada, aterida y frustrada, en gran parte gracias a los caprichos de su señoría.

FICHA DEL FESTEJO
Martes 9 de enero 2018. Monumental de Manizales. 3ª de feria. Aguacero. Media plaza. Con picadores. Seis utreros de Achury Viejo, serios bien presentados, encastados, ásperos y de poco fondo.
Sebastián Cáqueza, silencio y silencio.
Andrés Bedoya, silencio tras aviso y silencio tras aviso 
Santiago Fresneda, oreja y silencio tras tres avisos.
Incidencias: La corrida comenzó con media hora de retraso por lluvia, se suspendió tras la segunda lidia por lluvia y se reanudó veinte minutos después con lluvia hasta el final.

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martes, 9 de enero de 2018

LA CRÍTICA IMPLACABLE - VIÑETA 236

Viñeta 236
La crítica implacable
Por Jorge Arturo Díaz Reyes. Manizales, 9 de enero 2018

El "Gallego" Blanco. Foto: www.elpais.com.co
“El Gallego Blanco”, periodista vitalicio de amplio espectro, gran socarrón y querido amigo; perdido para siempre hace siete años, decía refiriéndose a la crítica taurina —en esto hay dos maneras de valer, hacerse coger miedo o respeto. —La otra vía es convertirse a rey de burlas, pero eso no es valer.

Algunos optan por lo primero, el oportunismo, la intimidación, el matoneo, ya que lo segundo, la dignidad, les resulta largo, difícil y hasta imposible de alcanzar. Atacar puntos débiles, aplicar golpes bajos, descalificar a destajo. Prodigar mala leche. Tácticas ruines pero fáciles para poco dotados aspirantes a macho alfa de la manada. Curso rápido y barato de cómo intentar serlo en tres lecciones.

Caerle al caído, patearlo en el suelo y rugir por el triunfo. Cuánto más indefensa la presa, más fácil. Astucia depredadora.

En estos tiempos, cuando la fiesta debilitada por sus males internos y enemigos externos amenaza entrar en fase terminal, está más a tiro de ser tomada por víctima propiciatoria, sufrir dentelladas feroces y ser pasto de crítica destructiva. Sí.

Pero, por otro lado, la crítica acrítica que tapa los errores, ignora las causas de la crisis y evade los diagnósticos evidentes, también se hace cómplice del desastre y termina en comparsa tragicómica, sin siquiera la simpatía de los que pretende servir o adular.

Quienes aman la tauromaquia, sus dolientes auténticos, en su atribulación pueden ser confundidos por unos y por otros. Por quienes buscan medrar con su desgracia y quienes les hacen el juego a los causantes de ella.

En estas condiciones lo peor para el paciente es la desesperación. Dejarse recetar u operar del que más gruña o el que más sonría. Hay que mantener la objetividad, la mesura, la prudencia y sobre todo la dignidad.

Cuando las cosas van mal en la casa, no es buena idea incendiarla. Protegemos lo que nos es caro. Corregimos con ilusión lo que queremos. Construimos, como lo hacemos con los hijos. Sin odio, sin sesgo, sin complicidad y con respeto.