domingo, 3 de diciembre de 2017

FESTIVAL CALI

Una seria fiesta
Jorge Arturo Díaz Reyes

Castrillón corta una oreja, Ramsés tras clásica faena marra con la espada y da vuelta al ruedo, Guerrita muy oficioso saluda y Rivera, cogido al estoquear recibe palmas. Bonitos toros de Guachicono y Alhama.

Castrillón. Foto: Jorge Arturo Díaz Reyes
Los ganaderos Luis Fernando Castro y Venus Zarzur, esposos y propietarios de los hierros Guachicono y Alhama respectivamente anunciaron en su pequeña plaza rivereña del Cauca, un mano a mano de sus ganaderías (Domecq ambas) y al parecer se lo tomaron muy en serio.

Echaron cuatro toros con lámina y hechuras feriales, dos y dos. El primero castaño oscuro y listón, los otros tres negros. Encastados y con poder todos, pelearon en varas y de diversa forma en el resto de sus lidias. Bravucón el que abrió, bronco y orientado el segundo y nobles, aunque justos de raza, los dos últimos. Frente a ellos cuatro espadas nacionales, dos vallecaucanos, un bogotano y un paisa, también se lo tomaron a pecho y a punto estuvimos de algo grave. Los tres primeros, no contratados para Cañaveralejo, salieron a reivindicar sus méritos y el cuarto que sí lo fue, al final se justificó cortando la única oreja de la tarde.

El veterano “Guerrita”, solvente y oficioso se puso por encima de las dificultades y renuencias del distraído en suerte. Una buena media, cinco doblones, un forzado, cambio de mano y uno de pecho fuero lo más destacado. Luego, el animal a menos y a menos hasta la estocada y el saludo exigido.

Ricardo Rivera, sacó la papeleta negra, no solo por el color del toro, que lo era, potente, veleto y alto de agujas, sino porque de salida le descubrió el bulto y el respeto adueñándose del ruedo. En cada uno de los viajes fue a por carne. El floridiano, defensivo y escurridizo harto hizo con llegar de pie a la suerte suprema. Con valor se tiró en corto y por derecho dos veces, para una estocada tendida y luego, cogido feo clavando medio estoque.  

El bogotano Ramsés, derrochó clase. Firme, lento, sobrio, vertical, dueño de la lidia, tras las aplaudidas varas de Hildebrando Nieto, ligó por bajo de tablas a medios la mandona serie de apertura provocando música de una. Después el toreo se hizo redondo y circular, por derechas y naturales con sus consabidos y precisos remates. Hasta los desplantes tuvieron el sello de la continencia. La parroquia, muy bien almorzada y escanciada se desató en ovaciones. Momento cumbre de la fiesta que no resultó enfriado por el achuchón y el desarme de las manoletinas postreras. Era de orejas, Pero el estoque total fue trasero e inocuo y la cruceta erró dos veces. La vuelta fue con prendas y más jolgorio. Qué pesar no verlo en la feria, decían.

Luis Miguel Castrillon, lanceó con reposo a la verónica. Torres picó bien y el guachicono se fue tras la muleta con fijeza, aunque sin mucha codicia. Las tandas, por una y otra mano, medidas, aseadas, compuestas, hiladas, pusieron música y oles, pero faltaba la sustancial emoción para el pleno. Sucede. Un pinchazo bien marcado y una estocada honda bastaron y pusieron demostraron  que el antioqueño apostó lo necesario. La oreja le confirmó su triunfo y las razones de su anuncio para la próxima feria.

Este ameno festival, junto a las tres corridas de prefería y el coloquio de Astauros con Miguel Ángel Moncholi han dado mucho contenido al mes taurino en Cali. Las celebraciones previas y posteriores al toreo fueron de alto vuelo y los anfitriones también triunfadores en ellas.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado, diciembre 2 de 2017 Goteras de Cali. Hacienda Cauca, Plaza Guachicono. Festival. Buena asistencia. Sol y nubes. Cuatro toros, 1º y 4º de Alhama, 2º y 3º de Guachicono, todos muy hechos, encastados y de diverso comportamiento.
Guerrita, saludo.
Ricardo Rivera, palmas.
Ramsés, vuelta.
Luis Miguel Castrillón, oreja.
Incidencias: Presidio el festejo el matador Joselito Ortegón.

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